Es simplemente recordarnos lo que ya podíamos hacer.
Cuando tuvimos que escolarizar a nuestro hijo, pudimos elegir entre los colegios que estaban en nuestra localidad y los que estuvieran en la localidad de nuestro trabajo. Ya pudimos elegir dentro del sentido común. No se nos ocurrió pedir un centro escolar de Torrejón de la Calzada o de Velilla, y eso que los habrá de calidad.
A ver si lo que quieren decir Aguirre y Figar es otra cosa…
A ver si lo que plantean es crear colegios guetos a los que vayan niños y niñas con carencias económica y de integración. ¡Cuidado con esto! Y sobre todo cuidado en poblaciones como la de Arganda, en la que hay los centros que hay y en la que se podrían crear rápidamente etiquetas para estos centros.
Lucía Figar explica esta medida de otro modo: así, viendo los flujos de alumnos y alumnas, se podrá detectar a los colegios con menor calidad (aquellos a los que no quiera ir nadie) y tomar las acciones correctoras. Esto parece una broma de mal gusto. Toda la estructura de una Consejería, pruebas de nivel, consejos escolares, inspectores educativos, direcciones de área, reuniones de seguimiento con directores, evaluaciones, jefes de departamento, directores generales, cifras de fracaso escolar por zonas, proyectos educativos, inversión (o falta de) en educación pública, … todo ello, para esperar a ver los flujos de alumnos y alumnas con sus padres para detectar los colegios con problemas de calidad educativa. ¿Y después de cuanto tiempo podemos apreciar que un colegio es de menor calidad? ¿Un año? ¿Dos años? ¿Tres quizás? Y, mientras tanto, ¿qué hacemos con los alumnos y alumnas que cursan en ese colegio? ¿Nos esperamos que se vayan a otro?
Esto es especialmente sangrante en Arganda. Tenemos cifras de fracaso escolar cercanas al 40%, muy superiores a la media de la región. ¿Alguien conoce en Arganda un proyecto, un plan, una actuación, para rebajar esa cifra de fracaso escolar? Pasa un año, pasan dos, tres, cuatro, y nadie hace nada de nada. Nadie plante una medida correctora. Nadie plantea un plan, un proyecto una preocupación. ¡Nada de nada!
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