En la pasada legislatura del
Ayuntamiento de Arganda, en un Pleno de la Corporación, un Concejal del PP
(portavoz en aquel entonces, no es que fuera cualquiera) me espetó al debatir
sobre políticas de empleo (la falta de ellas) en la Comunidad de Madrid: “Vosotros,
los políticos…”
No es que ellos no crean en la
política, la ejercen, y sin complejos. Lo que intentan es el desprestigio total
de la política y el tildar a los políticos y políticas de seres casi abyectos,
incluso a sabiendas que ellos son también políticos y políticas.
Ocurre ahora con la huelga de los
profesores. Esperanza Aguirre asegura que se trata de “una huelga política”,
dirigida por sindicados y partidos de izquierdas, intentando desprestigiar a
los enseñantes en su más que justas reivindicaciones.
Ella ejecuta sus políticas sin
complejos, yendo a saco a por la enseñanza pública (después vendrá la sanidad)
e intenta que se desprecie la política de izquierdas de salvaguardia de los
servicios públicos en general y de la enseñanza pública en particular.
Si la derecha ejerce sus políticas
sin complejos, la gente de izquierdas debe estar y está detrás de las
reivindicaciones de los profesores.
Todos somos políticos, tanto los
de derechas como los de izquierdas, y merecemos el respeto que nos trabajamos; pero sus políticas, sus actitudes hacia la
sociedad en general, las de derechas, deben de ser combatidas, también sin
complejos, por la gente de izquierdas, y nuestras políticas sí que buscan el
bien común de la sociedad y no el de unos pocos.

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